ETNAR | CANAL ESTRECHO RAQUIMEDULAR
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CANAL ESTRECHO RAQUIMEDULAR

El canal raquídeo es el espacio formado por los orificios mayores de todas las vértebras. A nivel lumbar bajo, ya no existe médula y este canal está ocupado solamente por las raíces nerviosas que van a configurar los nervios periféricos. En ocasiones, constitucionalmente este canal es más angosto que en la mayoría de las personas. A esto se lo llama «canal estrecho constitucional».

Con el paso del tiempo, por procesos artrósicos, se agrandan las articulaciones, con crecimiento hacia el canal constituyendo el llamado «canal estrecho adquirido». También la hipertrofia de ligamentos, hernias discales protruidas o calcificadas, desplazamientos de vértebras y otros procesos contribuyen al desarrollo del «canal estrecho adquirido».

Estos procesos provocan dolor por diferentes mecanismos. Por un lado la compresión de las raíces dentro del canal y del receso lateral. También estos cambios estrechan los forámenes laterales que son los orificios por donde las raíces abandonan la columna y provocan la compresión allí. Paralelamente, toda articulación artrósica duele per se con ciertos movimientos o por contracturas.

Por todas estas razones es que no son iguales todos los pacientes con dolor lumbar y canal estrecho. El arte de la evaluación de estos pacientes es el descubrir cual de todos estos factores o anormalidades es el que le ocasiona dolor pues vemos personas con canal esrecho y hernias discales que no tienen dolor.

Esto hace pensar que, si estos procesos se instalan durante años, décadas en realidad, y nos encontramos con un paciente que refiere dolor puntual desde hace por ejemplo dos años, debemos buscar en las imágenes, el exámen físico, las pruebas dinámicas y el relato del paciente, cual es el sitio más comprometido y que tenga una congruencia con el dolor que refiere.

Entonces, en la mayoría de los casos pueden beneficiarse con un procedimiento mínimamente invasivo, dirigido puntualmente a ese lugar.

 

Síntomas

  • Lumbalgia y lumbociatalgia uni o bilateral son los síntomas más frecuentes.
  • En casos más avanzados, alteraciones motoras, déficits sensitivos y/o esfinterianos pueden aparecer.

 

Tratamiento

El tratamiento varía de acuerdo a los síntomas, los hallazgos radiográficos, estudios neurofisiológicos, etc. La cirugía apunta a descomprimir las estructuras nerviosas afectadas y sintomáticas.

En ocasiones es necesario no solo descomprimir sino alinear y fijar los segmentos vertebrales comprometidos. En muchos casos, los tratamientos mínimamente invasivos percutáneos pueden resolver satisfactoriamente los síntomas a estos pacientes con una recuperación a la actividad mucho más rápida.